LA REVOLUCIÓN FRANCESA ©MANUEL PEÑAFIEL, FOTÓGRAFO, ESCRITOR Y DOCUMENTALISTA MEXICANO.

La Revolución Francesa ©Manuel Peñafiel, fotógrafo, escritor y documentalista mexicano A mediados del siglo 18, se inició un movimiento intelectual europeo conocido como La Ilustración, cuya influencia se extendió hasta los primeros años del siglo 19. La Ilustración influyó significativamente en la ciencia, economía, política y en los cambios sociales en beneficio del pueblo subyugado durante siglos por las monarquías, la aristocracia y los clérigos católicos. Estas tendencias filosóficas y literarias inspiraron transcendentes cambios sociales y culturales, los cuales motivaron al pueblo para derrocar la monarquía. La miseria en la que vivía la mayoría de los súbditos franceses, junto con las ideas de La Ilustración encendieron el afán por lograr una justicia socio – económica, este anhelo incentivó al pueblo francés a emprender la Revolución Francesa iniciada el 14 de julio de 1789; fecha en que los enardecidos ciudadanos asaltaron la fortaleza de la Bastilla usada como prisión estatal por los reyes de Francia, la cual era símbolo del absolutismo monárquico, en dicho reclusorio eran encerrados tanto delincuentes como miembros de la clase alta que se oponían al criterio de los monarcas, o por la insignificante razón de que hacían enfadar a los reyes por cosas sin importancia; en dicho reclusorio, la exaltada muchedumbre encontró armas almacenadas, y haciendo uso de ellas detonaron la Revolución Francesa, la cual concluyó diez años después. El 6 de octubre de 1789 el gentío asaltó el Palacio de Versalles; el rey Luis 16 y su esposa María Antonieta consternados por los levantamientos populares y temerosos de que la turba los linchara, se trasladaron al Palacio de las Tullerías en París, sin embargo, dicha pareja se comportaba enfadada, acostumbrados a los lujos ahora se encontraban recluidos en pequeños apartamentos agobiados por el tumulto de la ciudad. El19 de abril de 1791, Luis 16 y María Antonieta decidieron salir de París para pasar el Domingo de Ramos en su residencia campestre de Saint – Cloud, sin embargo, la multitud los rodeó impidiéndoles el paso al tiempo que les lanzaba insultos y amenazas; el ofendido Luis 16 declaró que era un prisionero; pero su carácter pusilánime no ayudaba a mejorar su situación, fue entonces que la reina María Antonieta dándose cuenta del peligro que corrían decidió pedirle ayuda a su amante el conde sueco Hans Axel von Fersen; el plan consistió en escapar de incógnitos, así que la noche del 20 de junio de 1791 abordaron una enorme y reluciente carroza provista de sedosos interiores, donde cómodamente cupieron Luis 16, María Antonieta, sus hijos Luis Carlos y María Teresa, el conde Hans Axel von Fersen, dos camareras, el peluquero de la reina y otros sirvientes a cargo de baúles repletos de ropajes, vajilla, botellas de vino y exquisitas viandas; los mimados monarcas tuvieron buena suerte de no ser descubiertos ante su necedad de no querer renunciar a la suntuosidad; sus intenciones eran llegar a Montmédy, ciudad fronteriza con Bélgica, pero su torpe fuga fue descubierta a la mañana siguiente; los monarcas fugitivos viajaban bajo identidades falsas; la marquesa de Tourzel institutriz de los príncipes Luis Carlos y María Teresa fingía ser la baronesa rusa De Korff, la reina y la hermana del rey quien también iba a bordo del carruaje actuaban como las doncellas de la falsa aristócrata, y el rey Luis 16 simulaba ser un criado llamado Durand. En Bondy cambiaron de caballos y Luis 16 le dijo a Fersen que era tiempo de despedirse; el sueco para despistar al bajarse del carruaje gritó: ¡ Adiós, madame De Korff ! Años más tarde, de vuelta en Suecia Axel von Fersen fue linchado en 1810, acusado de haber envenenado a Cristián Augusto el príncipe heredero, durante el sepelio una turba se abalanzó contra Fersen lanzándole pedradas y moribundo fue pisoteado hasta darle muerte, sin que las tropas lo impidieran debido a las enemistades que Fersen tenía entre los políticos de su país. La noticia de la huida de los monarcas franceses se difundió por doquier; al llegar ellos a Sainte – Menehould se detuvieron en el establecimiento llamado posta, donde se realizaban los cambios de caballos, el maestro de postas Jean – Baptiste Drouet d’Erlon, quien había visto a la reina tiempo atrás cuando era militar, al echar un vistazo al interior de la carroza inmediatamente reconoció a María Antonieta y se dio cuenta de que el falso criado Durand tenía gran similitud facial con el rey Luis 16, cuyo rostro aparecía en los billetes de aquella época; el carruaje continuó su ruta, sin embargo, el inquieto Drouet decidió cabalgar para llegar primero a Varennes – en – Argonee que sería la próxima escala de la realeza; y fue ahí donde Drouet dio la voz de alarma indicándole al procurador Sauce que examinara los documentos de los fugitivos, Sauce declaró que los papeles estaban en regla; al escuchar esto, Drouet dio un puñetazo sobre la mesa exclamando: ¡ Son el rey su familia, y si los dejáis marchar al extranjero seréis culpable de alta traición ! Sauce decidió hospedar a los viajeros en su propia casa, donde Luis 16 glotonamente engulló el pan y el queso que la esposa del anfitrión les ofreció. Mientras tanto, a Sauce le vino la idea de despertar a un vecino de avanzada edad, quien tiempo atrás cuando había sido juez de paz al visitar Versalles había visto al soberano; aquel anciano al estar frente a Luis 16, inmediatamente sin dudarlo, se arrodilló ante él; el rey en ese momento no quiso seguir ocultando su identidad y declaró que sí en efecto, él era el monarca y les pidió que le permitieran continuar su viaje a Montmédy. En aquellos momentos, llegó al pueblo un destacamento de soldados alemanes llamados húsares desenvainando sus sables dispuestos a liberar al rey; Luis 16 al temer por la seguridad de su familia les indicó que esperaran a que llegaran más tropas en su auxilio. Al amanecer, numerosos revolucionarios ya le bloqueaban el paso…Luis 16 no llegaría a Montmédy; obligado a retornar a la capital junto con su familia dicho soberano fue escoltado por seis mil ciudadanos armados, hasta llegar a París para ser encarcelados en la Torre del Temple, fortaleza medieval construida por Los Caballeros Templarios; de aquella prisión únicamente María Teresa hija de los reyes salió con vida; su hermano el pequeño Luis Carlos permaneció cautivo; en 1795 agonizando a causa de la tuberculosis murió a los diez años de edad. Posteriormente María Antonieta de Habsburgo – Lorena, reina de Francia fue recluida en La Conciergerie – La Conserjería, situada junto al río Sena que atraviesa la capital francesa. La fría mañana del 21 de enero del año 1793, el rey Luis 16 a la edad de 38 años fue decapitado en la Plaza de la Revolución, actualmente conocida como Plaza de la Concordia en París. La navaja de la guillotina no le cortó la cabeza por el cuello, sino que filosamente la arrancó a través de la parte posterior del cráneo y la mandíbula; la destrozada cabeza del monarca rodó ensangrentada, un joven miembro de la Guardia Nacional recogió aquel despojo humano mostrándoselo al pueblo, cuyo ardiente rugido proclamó: ¡ Viva la República ! El 16 de octubre del mismo año, María Antonieta viuda ya del rey Luis 16 se vistió con un sencillo vestido blanco color luctuoso tradicional de las reinas de Francia; entrada la mañana los cuatro jueces y el secretario del Tribunal Revolucionario ingresaron a su celda para leerle la sentencia condenándola a muerte; seguido de esto, el verdugo Henri Sanson le ató las manos para ambos abandonar La Conserjería, el verdugo la ayudó a trepar a la carreta con rumbo a la Plaza de la Revolución donde sería guillotinada; a lo largo del trayecto la multitud le gritaba insultos; durante el lapso en que permaneció encarcelada su cabellera se tornó enteramente encanecida; en la actualidad dicho percance es conocido como síndrome de María Antonieta o canities súbita, el repentino blanqueamiento del cabello sucede por un profundo trauma emocional. Al subir al patíbulo, ella pisó al verdugo que iba a decapitarla, entonces la refinada mujer se excusó diciendo: “ Excusez – moi Monsieur, je ne l’ai pas fait exprés ” ( Disculpe señor, no lo hice a propósito ). Cuando María Antonieta tenía 37 años; la filosa guillotina se deslizó rápidamente hacia el cuello de la depuesta reina. El verdugo cogió por el cabello la cabeza cercenada de María Antonieta, y alzándola chorreante de sangre la mostró a la multitud ahí reunida, al tiempo que él gritaba: ¡ Viva la República ! El nuevo parlamento abolió la monarquía y se proclamó la República; posteriormente el 17 de agosto de 1795 se redactó una nueva Constitución que confería el poder ejecutivo a un Directorio. Se calcula que durante la sangrienta Revolución Francesa, fueron ejecutados aproximadamente 2,000 nobles y 16,000 franceses fueron condenados al exilio. El Reinado del Terror fue una etapa de dicha Revolución, durante el cual se desató una despiadada represión de la población llevada a cabo por el Estado. La matanza comenzó el 5 de septiembre de 1793, tras el voto de la Asamblea Nacional a favor de reprimir las supuestas actividades contrarrevolucionarias, la cacería humana fue dirigida por Robespierre, miles de civiles fueron condenados a muerte por sus opiniones políticas, o por meras sospechas sin prueba alguna; miles de víctimas fueron conducidas a la guillotina teniendo que soportar las obscenidades e insultos de la gente. Esta masacre duró hasta inicios del año 1794; el número de víctimas ascendió a 35,000. El poder de Robespierre finalmente decayó y él sufrió el mismo destino que sus víctimas, siendo guillotinado el 28 de julio de 1794…con su muerte dio fin El Terror. ©Manuel Peñafiel Fotógrafo, Escritor y Documentalista Mexicano. 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