CUAUHTÉMOC TORTURADO POR HERNÁN CORTÉS - CAPÍTULO 5 - ©MANUEL PEÑAFIEL, FOTÓGRAFO, ESCRITOR Y DOCUMENTALISTA MEXICANO.
Cuauhtémoc torturado por Hernán Cortés
©Manuel Peñafiel, escritor, fotógrafo y documentalista mexicano.
Cuando finalmente los mexicas emprendieron el repudio armado en contra de los españoles y los aliados indígenas comandados por Hernán Cortés, la decisión de hacerlo resultó fatídicamente tardía, la sucesión de toda la nobleza de Tenochtitlan había quedado desmembrada después de la Matanza del Templo Mayor ordenada por Pedro de Alvarado, así que Cuitláhuac investido como el nuevo tlatoani, tomó el mando del ejército mexica y con talentosa estrategia militar logró derrotar la superioridad armamentista con la que contaba Hernán Cortés, quien fue derrotado el 30 de junio de 1520, la humillación sufrida por el genocida se recuerda como la Noche Triste, sin embargo, la viruela traída en los insalubres buques españoles fue letal enemiga del valeroso pueblo mexicano. Cuitláhuac falleció a causa de la viruela enfermedad infecciosa traída por los españoles. El penúltimo tlatoani mexica se contagió durante el primer brote de esta epidemia en el continente americano, falleciendo el 3 de diciembre de 1520; inteligente y bravío mexicano que gobernó únicamente durante 80 días. Es entonces, cuando un águila joven despliega sus alas en defensa de la Patria, Cuauhtémoc decide combatir a la rapiña española respaldado por sus aliados Tetlepanquetzal Señor de Tlacopan ( Tacuba ), y Coanácoch Señor de Tetzcohco ( Texcoco ), desgraciadamente su fugaz vuelo declina ante los miles de indígenas adheridos a los ladrones europeos. Es mentira que Hernán Cortés haya sometido al indómito soberano Cuauhtémoctzin y al poderío del Imperio azteca - mexica, valiéndose únicamente de su escaso contingente de 579 mercenarios, fatídicamente al invasor hispano se le unió el aristócrata texcocano Ixtlilxóchitl, quién urgido de deshacerse de sus compromisos con La Triple Alianza, y fanatizado además con el cristianismo, le procuró a Cortés miles de soldados aculhúas. La viruela y el sarampión polizones en los inmundos barcos españoles abatieron a la población aborigen más que las balas de cañón. El esplendor de la Gran Tenochtitlan se derrumbó con el caos generado por la epidemia, agravada la debacle por los tlaxcaltecas dedicados al pillaje, y al incendio avivado por el rencor hacia los mexicas. Yo Manuel Peñafiel, autor de este texto, le rindo homenaje a Cuauhtémoc, quien al ser testigo de la agonía de la agonizante ciudadanía, decidió no disponer de más vidas de sus leales súbditos en aquella guerra, el joven tlatoani de veintidós años entregó su digna daga al enemigo, expresando gallardamente su deseo de morir honrosamente: “ Puesto que he hecho cuanto cumplía en la defensa de mi ciudad y de mi pueblo y vengo por fuerza y preso ante tu persona y poder, toma este puñal y mátame con él ” . Pero Hernán Cortés lo conservó para que su trofeo viviente le prodigara prestigio. Cortés le exigió oro a Cuauhtémoc para reponer lo que los españoles habían perdido durante la Noche Triste, cuando los españoles arrojaron a los canales que rodeaban a Tenochtitlan su preciado saqueo para evitar que el peso de los lingotes hundiera sus embarcaciones. Colérico ansioso por averiguar el paradero de las supuestas riquezas ocultas, el tesorero real Julián de Alderete sugirió torturar a Cuauhtémoc junto con su primo Tetlepanquetzal Señor de Tlacopan ( Tacuba ); este ruin sujeto se encargó de untarles aceite y manteca en los pies y manos para luego exponerlos lentamente al fuego…hasta dejarlos minusválidos. Durante la expedición a las Hibueras actualmente República de Honduras, los partidarios mexicas de Hernán Cortés, Tlacotzin y Motelciuh le informaron de una “ posible ” rebelión de los mexicas, estos rumores acrecentaron la paranoia de Hernán Cortés sospechando que el destronado emperador Cuauhtémoc planeaba una conjuración en contra suya; el 28 de febrero de 1525 en la ciudad maya Itzamkanac, Tabasco, sin juicio alguno de manera despreciable a su estilo, Hernán Cortés ordenó a sus hombres que colgados de una ceiba ahorcaran a Cuauhtémoc junto con sus aliados el señor de Texcoco Coanácoch, y el señor de Tacuba Tetlepanquetzal. Cuauhtémoc, fue valerosa Águila que finalmente descendió para elevarse después en la memoria nacional.
©Manuel Peñafiel - Fotógrafo, Escritor y Documentalista Mexicano.
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