TENOCHTITLAN ENSANGRENTADA POR HERNÁN CORTÉS - ©MANUEL PEÑAFIEL, FOTÓGRAFO, ESCRITOR Y DOCUMENTALISTA MEXICANO.

Tenochtitlan ensangrentada por Hernán Cortés ©Manuel Peñafiel, fotógrafo, escritor y documentalista mexicano. Después de arrasar de manera vil y sanguinaria al pueblo de Cholula, Hernán Cortés y su rapaz caravana compuesta por aproximadamente 579 mercenarios, 4 mil aliados tlaxcaltecas y algunos totonacas, dicho contingente escaló entre los volcanes Popocatépetl Cerro que Humea e Iztaccíhuatl Blanca Mujer, continuando la marcha hasta arribar a la Gran Tenochtitlan el 8 de noviembre de 1519. Bernal Díaz del Castillo, impresionado ante la magna metrópoli, escribió: “ Al otro día por la mañana llegamos a la calzada ancha camino de Iztapalapa. Y desque vimos tantas ciudades y villas quedamos admirados, y decíamos que parecía a las cosas de encantamiento que se cuentan en el libro de Amadís, por las grandes torres y templos y edificios que tenían dentro del agua, y todos de calicanto, y aún algunos de nuestros soldados decían qué si aquello que veían, si era entre sueños, y no es de maravillarse que yo lo escriba aquí desta manera ”. Es aquí, donde Moctezuma II Xocoyotzin ofuscado por las supersticiones recibe al contingente de Hernán Cortés, creyendo que son los representantes del dios Quetzalcóatl, quien según las leyendas retornaría para recuperar su reino, el castrante fervor religioso del soberano lo intoxica de temor impidiéndole razonar y ver claramente a los toscos arribistas, a quiénes en lugar de repeler, les abre las puertas de su palaciega hospitalidad. Hernán Cortés aprovecha la debilidad de su anfitrión y no duda en hacerlo su rehén poniéndole los grilletes. El decadente Moctezuma II le encomienda a su carcelario Cortés que se haga cargo de su hija Tecuichpotzin Ixcaxochitzin, Doncella de la Nobleza Flor de Algodón; de quien el racista Bernal Díaz del Castillo, expresa: “ Ella era bien hermosa mujer para ser india ”. Dichos atributos incitan al delincuente Hernán Cortés, quien la deshonra arrojándola a un calabozo, donde la princesa imposibilitada de ingerir abortivos herbolarios engendra en contra de su voluntad a la hija de su violador, los alcahuetes sacerdotes católicos la bautizan con el nombre de Leonor Cortés Moctezuma; y a la princesa Tecuichpotzin Ixcaxochitzin, su ofensor ordena bautizarla como Isabel, para después deshacerse de ella, traspasándosela al inculto Alonso de Grado. Pedro de Alvarado junto con ciento treinta españoles y numerosos tlaxcaltecas quedó al frente de las tropas españolas asentadas en México -Tenochtitlan, debido a que Hernán Cortés se vio forzado a viajar a las costas del Golfo de México a combatir a Pánfilo de Narváez que venía de Cuba con órdenes de capturarlo por haber zarpado de la isla sin la autorización del gobernador Diego de Velázquez. A Pedro de Alvarado le disgustaron e inquietaron los preparativos para venerar a los dioses Huitzilopochtli y Tezcatlipoca pensando que los mexicas se preparaban para una sublevación, así que cuando los señores mexicas se encontraban bailando desarmados, los militares cerraron las puertas del Templo Mayor y abrieron fuego contra ellos. Los informantes indígenas de Bernardino de Sahagún describieron así el horrible episodio: “ Al momento todos los españoles acuchillan, alancean a la gente y les dan tajos, con las espadas los hieren, dieron tajo al que estaba tañendo el tambor, le cortaron ambos brazos, luego lo decapitaron, lejos fue a caer su cabeza cercenada. A algunos los acometieron por detrás; inmediatamente cayeron por tierra dispersas sus entrañas. A otros les desgarraron la cabeza, enteramente hecha trizas. A otros les dieron tajos en los hombros, hechos grietas, destrozados quedaron sus cuerpos. A aquéllos hieren en los muslos, a éstos en las pantorrillas, a los de más allá en pleno abdomen. Todas las entrañas cayeron por tierra. Y había algunos que aún en vano corrían, iban arrastrando los intestinos y parecían enredarse los pies en ellos. Anhelosos de ponerse en salvo, no hallaban a donde dirigirse ”. El resultado del homicidio colectivo, sumó la muerte de cuatrocientos nobles que participaban en el ritual dentro del Templo Mayor, el 22 de mayo de 1520. Tras perpetrada la masacre, la indignación popular reclamó a Moctezuma II Xocoyotzin su entreguismo, exigiendo el ajusticiamiento de los españoles, quienes asustados refugiáronse en los aposentos reales, donde habían sido hospedados, y para impedir que su cautivo monarca se volviera en contra de ellos, le clavaron una espada en el bajo vientre para después apuñalarlo repetidas veces, así lo sacaron al balcón sujetándolo para que sus súbditos pensaran que vivo estaba, obligando a un aristócrata nativo a que alentara a la muchedumbre a recobrar la calma, sin embargo, al ver a su débil rey quien sumisamente se había sometido a los extranjeros, la enardecida turba lejos de serenarse atizó su ira insultando a Moctezuma II Xocoyotzin, arrojándole pedruscos, uno de ellos le golpeó en la cabeza, los que afianzaban al cadáver apresuradamente volvieron a ocultarse en los recintos, donde según yo Manuel Peñafiel autor de este texto, urdieron su coartada ocultando el magnicidio; aquella pedrada les ayudó a los españoles para deformar la historia, ellos aseguraron que el golpe fue lo que privó de la vida al pusilánime tlatoani Moctezuma II, su cadáver junto con el de Itzquauhtzin jerarca de Tlatelolcon fueron arrojados a las aguas del Gran Canal de Tenochtitlan. Después de estos sucesos, Hernán Cortés y sus mercenarios esclavizaron a los indígenas, y la Iglesia Católica fue cómplice de las torturas y de la explotación. ©Manuel Peñafiel - Fotógrafo, Escritor y Documentalista Mexicano. El contenido literario y fotográfico de esta publicación está protegido por los Derechos de Autor, las Leyes de Propiedad Literaria y Leyes de Propiedad Intelectual, sin embargo, puede ser reproducido con fines didáctico - culturales mencionando el nombre de su autor Manuel Peñafiel y los créditos de sus fotografías junto con las imágenes de Internet; queda prohibido utilizarlo con fines de lucro. This publication is protected by Copyright, Literary Property Laws and Intellectual Property Laws. It can only be used for didactic and cultural purposes mentioning Manuel Penafiel as the author and his credits for the photographs along with the Internet images. It is strictly prohibited to use it for lucrative purposes.

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