HERNÁN CORTÉS Y SU MASACRE EN CHOLULA - ©MANUEL PEÑAFIEL, FOTÓGRAFO, ESCRITOR Y DOCUMENTALISTA MEXICANO.
Hernán Cortés y su masacre en Cholula
©Manuel Peñafiel, fotógrafo, escritor y documentalista mexicano.
En el año de 1519 Hernán Cortés después de haber desembarcado en las costas del Golfo de México, y haber atacado al pueblo de Potonchán en el actual Estado de Tabasco; en dicho sitio averiguó que en la esplendorosa ciudad conocida como la Gran Tenochtitlan existían valiosos tesoros bajo la custodia del emperador azteca - mexica Moctezuma II, así que después de fundar la Villa Rica de la Veracruz convence a los nativos totonacas y a los tlaxcaltecas que se unan a su pequeño ejército de mercenarios españoles de cerca de seiscientos hombres, el invasor español entonces se dirigió a Cholula centro religioso dedicado al dios Quetzalcóatl, esa importante población importante se encontraba en su codiciosa ruta. En Cholula, los españoles fueron bienvenidos, sin embargo, los nativos cholultecas pronto se hartaron de ser anfitriones de burdos y pestilentes huéspedes, así que dejaron de proveerles alimentos y pastura para sus caballos.
Los tlaxcaltecas le hicieron sospechar a Cortés de una trampa por lo que él llamó a los jerarcas de Cholula supuestamente para despedirse, pero su concebido plan fue otro, mandó cerrar las puertas de los patios donde se habían reunido los cholultecas, fue entonces, que los carniceros españoles bloquearon las puertas y comenzaron a lancearlos, asesinando a cuantos pudieron, los aristócratas de Cholula habían acudido desarmados a dicha reunión para despedirse de los españoles, sin sospechar lo que se cometería en contra de su integridad. El disparo de un arcabuz dio la señal a la demás soldadesca española para irrumpir con aceros hambrientos de agonía, yo Manuel Peñafiel autor de este texto, puedo imaginar que la confusión parió rojizo colapso, algunos indígenas cholultecas trataron de huir trepándose a los muros, los gatillos fueron más rápidos que su pavor, los sables reventaron las miradas de aquellos atónitos ojos, los cerebros se esparcieron aún con frescos pensamientos de incredulidad, aquellos horrorizados hombres constataban su incapacidad para desviar la tajada de la muerte, impedidos de acudir en defensa de sus familiares. En la maligna fechoría perpetrada por Hernán Cortés perecieron tres mil hombres enjaulados. La gente de Cholula que se encontraba afuera en las calles, al escuchar los gritos de los acorralados corrieron a ocultarse en vano, algunos pensaron que en los templos estarían a salvo, su fatal desacierto los condujo al mortal suplicio, aquellos facinerosos ibéricos de sucia barba los incineraron encerrados. Los tlaxcaltecas y totonaca aliados de Hernán Cortés aprovecharon la ocasión para vengarse de sus enemigos de Cholula, sin perdonar hembras ni críos. Los españoles después de asesinar a los dirigentes de Cholula, salieron a las calles a descuartizar a sus pobladores, las balas de cañón violaron a la indefensa multitud descalabrando, fracturando huesos, salpicando sangre a la historia redactada con sórdida bajeza. Aquellos brazos, piernas y vísceras de niños, mujeres y ancianos fueron apilados junto con los escombros de sus templos derribados, su sangre sirvió para humedecer la amalgama con la que se hizo un montículo de piedras sobre el cual se incrustó una cruz, ante la cual se celebró una misa con los gemidos de los moribundos de trasfondo y veinte mil insepultos cadáveres. Años después fray Toribio Motolinia con respecto al mortuorio azote infringido a los habitantes de Cholula, expresó: “ Fue bueno para que todos los indios de la Nueva España viesen que aquellos ídolos y todos los demás son falsos y mentirosos ”. La obra del pintor mexicano Félix Parra Hernández ( 1845 1919 ), intitulada La Matanza de Cholula que acompaña este texto revive la criminalidad de Hernán Cortés, apoyado por la perversidad de los frailes católicos que lo acompañaban.
©Manuel Peñafiel - Fotógrafo, Escritor y Documentalista Mexicano.
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